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La senda de los molinos

Texto y fotos: Javier Chao

Ruta

A los pies de la Peña, como se conoce en Bimenes a la sierra de Peñamayor, un antiguo refugio para los maquis de la posguerra española, en su vertiente occidental, nace el río Pra, que a lo largo de unos 6 kilómetros desciende buscando la salida natural hacia la pequeña localidad de Rozaes. Este río, en momentos riachuelo y en épocas de deshielo más que una corriente de agua, sostuvo durante generaciones una industria de carácter familiar y comunal como es la molienda. Por todo su cauce se diseminaban más de media docena de molinos de agua, los cuales aprovechaban la fuerza del encajado río para dar salida y servicio a un imprescindible artículo como era la harina de cualquier cereal, bien escanda, centeno, maíz o trigo.
En la entrada del pueblo de Rozaes, a tres metros escasos de la carretera que une Bimenes con Laviana por la Faya de los Lobos, se encuentra una pequeña muestra, derruida, de un molino harinero, el molino de Xenra, que entre la vegetación y la basura sólo podemos vislumbrar la salida inferior del agua y dos de las paredes mayores.
En Rozaes tomamos la carretera hacia Melendreros, y en el desvío a Santa Gadía nos acercamos al comienzo de nuestra ruta. Pasado el puente se encuentra el molín de Matilde, hoy utilizado como vivienda y de un blanco inmaculado. El cartel que anuncia la senda (PR. AS-141) nos da las indicaciones básicas de la misma, y marca su inicio. Descendemos para cruzar el río Pra por unos poyos de hormigón (mejor sería un puentecillo de madera), que durante las subidas de agua se antojan poco prácticos e incluso impracticables en ciertos momentos de aumento del caudal.
El sendero corre por la margen derecha del río y sin pérdida nos adentramos entre prados y vegetación de ribera. Esta ruta invita a conocer ese biotopo tan desconocido como es el bosque de ribera, que sufre de una tala innecesaria cuando se encauzan los ríos. Compuesto por alisos, fresnos, sauces y diferentes tipos de sotobosque, forman una galería natural que refresca al caminante y da acogida a ciertas especies únicas. Tras pasar por unos prados, nos acercamos hasta la orilla, donde se encuentra el primero de los molinos recuperados, que es el molín del Barrial. En proceso de restauración, será el principal punto de interés etnográfico de esta ruta gracias a que el Ayuntamiento de Bimenes establecerá en el mismo un lugar de información. A su lado se han incorporado varias mesas para los visitantes, útiles para descansar, disfrutar del lugar y comer. A continuación, posiblemente el molino más bonito y mejor conservado: el molín de Flora. En excelente estado, podemos ver todavía en la parte inferior la rueda sobre la que cae el agua para mover la maquinaria. A las espaldas del mismo se conserva el canal de captación de las aguas de manera espectacular. Diversos desvíos del sendero marcado nos llevan hasta la misma orilla del río, donde se encuentra una presa para regular su caudal. A pocos metros de la misma, el ojo advierte la presencia derruida y mimetizada por la vegetación del molín del Ferreru. Sólo queda parte de las paredes y el canal del mismo, aunque tapizado por el prado. Cruzamos por un puente el río Pra, muy cerca se encuentran los restos del molín de Máxima, aunque por esta vez hayamos sido incapaces de llegar a los mismos.
El camino hace eses, entre los grandes troncos de castaños, fresnos y robles, volviendo a bajar al cauce y volviendo a subir camino de Melendreros, donde se encuentran el molín de Fermina y más allá el de Honorio, en buen estado de conservación. Tras 6 kilómetros de permanecer bajo un tapiz vegetal, salimos a la luz en Melendreros, a los pies de Peñamayor. El que lo desee puede terminar el día ascendiendo hasta el Fuellu, al Ortigal o al Trigueiro, entre otras cumbres.

En la imagen superior una vista del río Pra, en la inferior, el molín del Barrial.

 

PARA COMER
  Es excelente el cabritu guisado de esta zona, así como los embutidos de cerdo y de jabalí. Todo bien acompañado por sidra de la comarca. Martimporra: Restaurante parrilla el Boreal; San Julián: Bar la Tranca, Bar Vigil, Bar Plaza.
 

PARA DORMIR

  En Melendreros existe un albergue; el de Fayacaba, en plena Peñamayor. Casas de aldea: Casa Carbayal, en Martimporra; El Xerrón, en San Julián; Casa Raimundo, en el Escobal; La Curuxa, en Suares, y otras.
 
PARA VER
  Bimenes es un concejo pequeño y desconocido, pero rico en naturaleza e interés. El Ayuntamiento promueve actividades senderistas por todo el municipio: Túnel de Saus, Monte la Zorea, etcétera.
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© Prensa Asturiana Media
  e-mail: pam@lne.es


 
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