
A los pies de la Peña,
como se conoce en Bimenes a la sierra de Peñamayor, un antiguo
refugio para los maquis de la posguerra española, en su vertiente
occidental, nace el río Pra, que a lo largo de unos 6 kilómetros
desciende buscando la salida natural hacia la pequeña localidad
de Rozaes. Este río, en momentos riachuelo y en épocas
de deshielo más que una corriente de agua, sostuvo durante
generaciones una industria de carácter familiar y comunal
como es la molienda. Por todo su cauce se diseminaban más
de media docena de molinos de agua, los cuales aprovechaban la fuerza
del encajado río para dar salida y servicio a un imprescindible
artículo como era la harina de cualquier cereal, bien escanda,
centeno, maíz o trigo.
En la entrada del pueblo de Rozaes, a tres metros escasos de la
carretera que une Bimenes con Laviana por la Faya de los Lobos,
se encuentra una pequeña muestra, derruida, de un molino
harinero, el molino de Xenra, que entre la vegetación y la
basura sólo podemos vislumbrar la salida inferior del agua
y dos de las paredes mayores.
En
Rozaes tomamos la carretera hacia Melendreros, y en el desvío
a Santa Gadía nos acercamos al comienzo de nuestra ruta.
Pasado el puente se encuentra el molín de Matilde, hoy utilizado
como vivienda y de un blanco inmaculado. El cartel que anuncia la
senda (PR. AS-141) nos da las indicaciones básicas de la
misma, y marca su inicio. Descendemos para cruzar el río
Pra por unos poyos de hormigón (mejor sería un puentecillo
de madera), que durante las subidas de agua se antojan poco prácticos
e incluso impracticables en ciertos momentos de aumento del caudal.
El sendero corre por la margen derecha del río y sin pérdida
nos adentramos entre prados y vegetación de ribera. Esta
ruta invita a conocer ese biotopo tan desconocido como es el bosque
de ribera, que sufre de una tala innecesaria cuando se encauzan
los ríos. Compuesto por alisos, fresnos, sauces y diferentes
tipos de sotobosque, forman una galería natural que refresca
al caminante y da acogida a ciertas especies únicas. Tras
pasar por unos prados, nos acercamos hasta la orilla, donde se encuentra
el primero de los molinos recuperados, que es el molín del
Barrial. En proceso de restauración, será el principal
punto de interés etnográfico de esta ruta gracias
a que el Ayuntamiento de Bimenes establecerá en el mismo
un lugar de información. A su lado se han incorporado varias
mesas para los visitantes, útiles para descansar, disfrutar
del lugar y comer. A continuación, posiblemente el molino
más bonito y mejor conservado: el molín de Flora.
En excelente estado, podemos ver todavía en la parte inferior
la rueda sobre la que cae el agua para mover la maquinaria. A las
espaldas del mismo se conserva el canal de captación de las
aguas de manera espectacular. Diversos desvíos del sendero
marcado nos llevan hasta la misma orilla del río, donde se
encuentra una presa para regular su caudal. A pocos metros de la
misma, el ojo advierte la presencia derruida y mimetizada por la
vegetación del molín del Ferreru. Sólo queda
parte de las paredes y el canal del mismo, aunque tapizado por el
prado. Cruzamos por un puente el río Pra, muy cerca se encuentran
los restos del molín de Máxima, aunque por esta vez
hayamos sido incapaces de llegar a los mismos.
El camino hace eses, entre los grandes troncos de castaños,
fresnos y robles, volviendo a bajar al cauce y volviendo a subir
camino de Melendreros, donde se encuentran el molín de Fermina
y más allá el de Honorio, en buen estado de conservación.
Tras 6 kilómetros de permanecer bajo un tapiz vegetal, salimos
a la luz en Melendreros, a los pies de Peñamayor. El que
lo desee puede terminar el día ascendiendo hasta el Fuellu,
al Ortigal o al Trigueiro, entre otras cumbres.
En la imagen superior
una vista del río Pra, en la inferior, el molín del
Barrial.
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PARA COMER
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Es
excelente el cabritu guisado de esta zona, así como los
embutidos de cerdo y de jabalí. Todo bien acompañado
por sidra de la comarca. Martimporra: Restaurante parrilla el
Boreal; San Julián: Bar la Tranca, Bar Vigil, Bar Plaza. |
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PARA DORMIR
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En
Melendreros existe un albergue; el de Fayacaba, en plena Peñamayor.
Casas de aldea: Casa Carbayal, en Martimporra; El Xerrón,
en San Julián; Casa Raimundo, en el Escobal; La Curuxa,
en Suares, y otras. |
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PARA VER
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Bimenes es un concejo pequeño y desconocido, pero rico en naturaleza
e interés. El Ayuntamiento promueve actividades senderistas
por todo el municipio: Túnel de Saus, Monte la Zorea,
etcétera. |
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