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De Bulnes al cielo, sin raíles

Texto y fotos: Javier Chao

De Bulnes, este rincón en pleno macizo central de los Picos de Europa, mucho se ha dicho y escrito; que si era el único pueblo sin carretera de Asturias (por desgracia, otros muchos padecen lo mismo), entrada natural al Picu Urriellu, etcétera. Con el nuevo sistema de transporte que este año se inaugura para vecinos y visitantes, este verano Bulnes será, sin duda, uno de los lugares más concurridos de nuestra Asturias.
Mas el antiguo camino, pindio y estrecho que pocos recorrerán, es y será siempre uno de los senderos más bonitos de toda Asturias. Por lo que espero que no digamos estos versos con aire compungido cuando volvamos a esta aldea cabraliega: «Adiós, lugarín de Bulnes, peñascos y peñascones, donde yo me divertía en aquel campo de flores».
Si no hay carretera, la haremos al andar, recorriendo la ladera de la dura Peña Maín, con casi 500 metros de desnivel desde el cruce de Poncebos, desde el mismo puente de la Jaya, hasta el propio Bulnes. Es más de hora y media de duro camino, de ascensión continua por las duras y resbaladizas piedras que en algunos lugares llegan a formar una escalinata natural. Enfrente, el murallón de Amuesa, tan sobrecogedor como la pared vertical de Peña Maín, y por debajo la garganta del Texu. Ya no veremos esas reatas de mulas que bajaban hacia Poncebos y Arenas para recoger víveres y enseres, ni tampoco harán falta esos viajes en helicóptero cuando el pueblo quedaba aislado por la nevada, hoy todo va sobre raíles.
Bulnes, que aparece en una pequeña llanura rodeada de grandes picos y altas paredes, fue fundada por pastores que un día se arriesgaron a vivir permanentemente en este lugar. Hoy se mantiene por el trasegar de turistas y montañeros. De los primeros siempre podemos criticar su falta de preparación cuando acometen este sendero, pero cuando suban en trenecito, estamos seguros que su uniforme irá en consonancia con su despreocupación. A un lado tenemos en un pequeño otero Bulnes de Arriba, al otro a Bulnes de Abajo, unidos por el mismo camino. Son dos barrios que también son conocidos como el Castillo y la Villa. Durante el invierno viven del ganado y en temporada estival del turismo y la montaña. La entrada a la villa la realizamos por su cementerio y la derruida casa rectoral, posiblemente el edificio con aire más noble del pueblo.
El cementerio estuvo techado hasta hace pocos años y así evitar que las avalanchas de nieve enterraran por dos veces a los vecinos fallecidos. En un lateral tiene una capilla dedicada a la Virgen de las Nieves. La rectoral, frente al cementerio, tiene un arco de medio punto como entrada, y a su lado la obligada iglesia, ésta dedicada a San Martín. Tiene una nave, pórtico frontal y lateral, y cabecera cuadrada. La espadaña con dos huecos la corona. Con el arroyo por el medio, está el cogollo del pueblo; viviendas transformadas en albergues, tiendas y bares; tenadas que guardan todavía el forraje para el ganado, y éste que se guarece en sus cuadras. Las callejas pavimentadas con gastada caliza, al igual que la mampostería de sus muros y los sillares de las esquinas.
A menos de 200 metros, en el Castillo sobresale la restaurada capilla de San José. El progreso llega y pronto podremos los simples mortales ascender o descender por ese remonte mecánico innombrable. El camino a Bulnes siempre será por la canal del Texu, se pongan como se pongan y pese a quien pese, pero lo cierto es que sus habitantes necesitaban una salida mejor.

En la imagen superior un rincón del pueblo, en la inferior, el camino a Bulnes.

PARA COMER
  En el mismo pueblo hay lugares: Casa Guillermina, Bar Bulnes y en los albergues. Podemos comer de bocadillo o pedir plato del día. En Arenas: Mesón 11 Ribeles, El Urogallo y un largo etcétera. Poncebos: Hostal Restaurante Poncebos.
 

PARA DORMIR

  Hay dos albergues en Bulnes: Peña Maín y el albergue de Bulnes, éste con prado de acampada. En Poncebos: Hotel Mirador de Cabrales y Hostal Rte. Poncebos. En Tielve: la casa aldea de La Calle Medio. En Arenas existe una oferta enorme de hoteles y casas de aldea, además de un camping.
 
PARA VER
  Podemos continuar hasta la base del Naranjo de Bulnes, hasta el refugio, y así completar una excursión de enorme belleza. Acercarnos hasta Sotres o Tielve, desde el mismo Bulnes, en vez de regresar por el mismo camino o por el remonte. Tenemos miles de posibilidades para pasar un día de asueto entre montañas
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© Prensa Asturiana Media
  e-mail: pam@lne.es


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