Uno
de los malditos puertos de montaña de la N-634 es La Cabruñana,
a caballo de Grado y Salas, y digo bien maldito, como es toda esa
carretera, una ensalada de curvas ideadas por un ingeniero falto
de imaginación (¡si es que alguien la proyectó!,
lo cual parece algunas veces imposible). Pero por suerte, este puerto
de poco más de 300 metros de altitud es un punto, un referente
para la arqueología asturiana, y el Principado, con ayuda
del Ayuntamiento de Grado, ha ideado una pequeña ruta de
apenas 5 kilómetros que muy bien puede hacerse en un par
o tres horas sin excesiva prisa, permitiendo al visitante una mayor
aproximación al patrimonio arqueológico asturiano.
Nos detenemos en el mismo alto, donde dejamos el vehículo
en cualquiera de los dos establecimientos situados en la margen
derecha del mismo. Nos internamos siguiendo el letrero que se dirige
a la Cueña (P.R.-AS 127), y, por una pista asfaltada, en
poco más de un kilómetro llegamos hasta el área
recreativa de la Cueña. Situada en el lado derecho del camino,
en el izquierdo podemos ver una serie de nueve túmulos, que
se distinguen por su perfil cóncavo, abombado, y ahora cubierto
por la vegetación (además de construir deberían
pensar en el mantenimiento y la limpieza). Son monumentos de carácter
funerario que suelen albergar una cámara sepulcral, unas
veces un dolmen como en Santa Cruz (Cangas de Onís) y otras
sólo son acumulaciones de tierra y piedra. Su cronología
va desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce.
En los
paneles podemos ver un esquema de los mismos con ilustraciones.
A la derecha parte el camino hacia el Castiellol Pedreo, que,
situado a unos 500 metros de distancia, cae sobre el valle de Cabruñana
mirando a Grado. Es una acumulación de ripios, de piedra
suelta que podemos ver desde la subida al puerto, y posee en sus
lados más desventajosos una serie de fosos, en forma de zanjas
paralelas. Se supone que el lugar albergó una torre defensiva
de carácter rectangular con un tamaño de 18 por 35
metros, aproximadamente. Volvemos sobre nuestros pasos, y en la
Cueña ascendemos siguiendo el sendero en busca del Llano
las Ayalgas, otra necrópolis tumular situada cerca de los
repetidores. Son cuatro, forman un pequeño cementerio, aunque
otros autores dan una explicación de marcadores territoriales,
que generalmente se sitúan en zonas dominantes y lugares
destacados.
Pasamos el camino del repetidor, si lo deseamos subimos para poder
disfrutar del paisaje, de dos cuencas tan importantes como las del
Narcea y el Nalón, y rodeamos en dirección izquierda
(hacia el Oeste), bajando por la Fuente Lomeiru hasta la propia
carretera nacional. La cruzamos con el cuidado debido y nos dirigimos
hacia el cementerio. Dentro del mismo una sorpresa agradable, lo
que resta de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena,
su cabecera, que todavía atesora unas perdidas pinturas murales
de Edad Moderna (XVI-XVII) con las figuras de los apóstoles,
el arcángel San Miguel, los cuatro evangelistas y la figura
del Señor. Otro elemento arqueológico desaparecido
poco antes de la guerra civil fue la malatería de La Cabruñana,
situada al sudeste del cementerio. Se le cita en el siglo XIII,
y su fundación pudo ser anterior. Tenía como función
alojar y cuidar a los enfermos que transitaban por estos caminos
tan peligrosos, entre ellos el de Santiago, que pasaba por las cercanías.
Y si todavía queremos más, a un tiro de piedra se
encuentra Doriga, localidad con palacio, iglesia, camino y panerona
de extraordinario tamaño, que a mitad de camino de Cornellana
nos invita a visitar su monasterio, en obras, tanto de restauración
como arqueológicas, y descansar a orillas del Narcea.
En la imagen superior
la iglesia de Santa María Magdalena. Abajo, los restos del
Castiello del Pedreo.

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PARA
COMER
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En
la misma Cabruñana: bar restaurante Ana, restaurante
Del Rosal.
Cornellana: Casa Grana, hotel restaurante La Fuente, café
bar Casino, Casa Ricardo. |
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PARA
VER
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Muy cerca se encuentra el santuario de El Fresno, al lado del Camino
Jacobeo que desciende hasta San Marcelo y Doriga, dos localidades
para disfrutar. El mismo Grado posee encantos y animación
durante el fin de semana. Muy cerca Salas y Cornellana. |
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