
Llanes, capital del
oriente asturiano, es uno de los puntos de atracción de toda
la costa cantábrica. Entre sus nuevas calles bien pavimentadas
podemos disfrutar de los mejores paseos entre monumentos que han
dejado las pasadas generaciones para orgullo de los vecinos y placer
de los visitantes.
Así, el Llanes medieval, amurallado, que se olvida del mar
y de la vecina playa del Sablón, pero que mantiene la preciosa
torre donde se ubica la Oficina de Turismo, antes cumplía
una función militar como bastión defensivo y hoy abre
las puertas de Asturias a muchos foráneos, curiosa contraposición
de funciones. En el interior del recinto amurallado, la iglesia
de Santa María del Concejo, que sufre la erosión marina
en sus piedras, con una riqueza artística inigualable, da
la espalda al caserón abandonado al que llaman el Cercáu,
o palacio de los Posada, donde las tropas de Napoleón recibieron
del Ayuntamiento un inmerecido agasajo intentando que la villa sufriera
lo menos posible de su paso invasor.
Hay muchas y variadas casonas, ya que esta población puede
enorgullecerse de tener una de las mejores colecciones de edificios
civiles desde la Baja Edad Media hasta la Edad Moderna en Asturias.
Así, casonas como la del duque de Estrada, la de los Valdés,
la condesa de Castañeda, la casa de Rivero, la de Junco o
la de Juan Pariente son sólo una muestra de arquitectura
histórica llanisca.
Pero Llanes, olvidada en parte su vocación marinera, aún
conserva algunas de esas tradiciones y embarcaciones, hoy más
testimoniales y deportivas que útiles para la pesca y el
salario de un pescador.
En
el extremo oriental de la localidad, a medio camino de Cue, se encuentra
la preciosa playa de Toró. Donde la fina arena guarda la
retaguardia a unos afilados salientes de caliza que tapizan toda
la concha en sus 220 metros de longitud. Estos pináculos
azotados por el mar y el viento forman un paisaje peculiar que da
a muchas playas del concejo y en particular a ésta un interés
geológico. Ahora con el pequeño paseo y senda podemos
verlos todavía mejor. En la entrada de la villa nos topamos
por el paseo con la playa de Puertuchicu. Tiene poco más
de un centenar de metros de longitud y en verano es poco más
que un escape para el chapuzón de los turistas. La menos
conocida es la playa de las Mujeres y también llamada el
Puertín de les Muyeres, situada a la entrada del puerto.
Desaparece con las mareas y en ella se mezcla el mar con el río
Carrocedo. La playa que todos conocen es la del Sablón, situada
a espaldas del Llanes monumental y histórico. Cuenta con
100 metros de longitud y todos los servicios higiénicos;
la tutela el paseo de San Pedro, que corre por su lado más
occidental.
Los llaniscos, conocedores de sus playas, se acercan a una de gran
belleza, ya fuera del marco territorial de la villa, la playa de
Poo. Situada a poco más de un kilómetro, se accede
por un cómodo paseo. Enfrente se encuentra la playa de la
Almenada, separada de Poo por la desembocadura del arroyo Vallina.
Ambas forman una ensenada protegida que en marea alta resulta cómoda
para el baño y poco peligrosa. Llanes aúna el interés
de su historia con una costa todavía bien protegida, con
peculiaridades únicas en todo el Cantábrico.
En la imagen superior
El Puertu Chicu, en la inferior la torre medieval de Llanes.
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PARA COMER
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A
ser posible no debemos dejar este concejo sin degustar cualquiera
de sus quesos en cualquiera de sus cinco modalidades. En Toró:
restaurante Riomar y restaurante Mirados del Toró. En
Poo: bar La Bolera, sidrería parrilla La Concha. En Llanes
abundan los restaurantes, sidrerías y bares. Muy cerca,
en Pancar, se encuentra El Jornu. |
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PARA DORMIR
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En
La Pereda se encuentra el hotel La Posada de Babel, perteneciente
al Club de Calidad Casonas Asturianas. Aúna un diseño
contemporáneo con elementos de la arquitectura tradicional
de la zona. Tiene once habitaciones, cinco de las cuales con
galería acristalada. Cuenta con todos los servicios,
bicicletas, golf (putting green), etcétera, además
de un amplio jardín, salón con chimenea, biblioteca
y sala de lectura, y una elegante decoración. El servicio
de restaurante goza de una merecida fama. |
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PARA VER
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Visitando el centro histórico de Llanes y sus inmediatas playas,
podemos volver la vista al interior. La sierra del Cuera y la
más cercana sierra de la Borbolla pueden ser lugares
para visitar y realizar pequeñas caminatas, rutas y ascensiones.
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