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| A la izquierda, una
panera decorada en Olloniego. Arriba, Manzanedo.
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Texto y fotos: Javier
Chao
Desde
este gran río que es el Nalón, el rey de los ríos
asturianos, siempre hay lugar para la sorpresa y el solaz, para
el camino y el visitante. El río Nalón cruza dos veces
el concejo de Oviedo la primera, desde Langreo y la segunda,
desde Ribera de Arriba, creando una vega llena de belleza
y vida.
Partiendo por la carretera que se dirige al cementerio de San Salvador
de Oviedo (1885), llegamos hasta San Esteban de las Cruces, lugar
con unas vistas envidiables sobre el valle del Nalón por
un lado, sobre Limanes y Oviedo desde el otro.
Comenzamos una suave bajada que se va haciendo cada vez más
pendiente por la carretera hacia Manzaneda. Esta carretera, llamada
de Castilla, es la que hace tres siglos fue construida por los ilustrados
asturianos, cuyos proyectos de caminos y carreteras no se hicieron
realidad hasta los siglos XVIII y XIX, remediando más de
mil años de ausencia de nuevos accesos. Fruto de sus desvelos,
aparecen en la entrada al pueblo de Manzaneda la fuente de estilo
barroco, que todavía mana para los vecinos y antaño
viajeros. Es obra de Manuel Reguera, quien continúa tradiciones
clásicas con una decoración a base de columnas dóricas,
un frontón curvo y un entablamento clasicista.
El Abrigo de la Viña.
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En Manzaneda se encuentran
algunos lugares únicos, como el abrigo de la Viña,
cerrado al visitante, lugar donde se encuentra la historia de más
de 50.000 años de vida humana a orillas del Nalón.
Sobre el mismo, en las verticales paredes se encuentra el rocódromo
de Manzaneda, que cuenta con más de 150 vías abiertas
para los diferentes escaladores. El mismo pueblo, recientemente
mejorado, cuenta con una gran panera de 12 pegollos y una capilla
rural de gran belleza. Bajando raudos, nos dirigimos hacia el río
Nalón, lo pasamos por el Portazgo, lugar donde se pagaban
unas gabelas o, como diríamos ahora, el peaje. Para su cobro
se mantiene en pie la oficina de exenciones, e incluso un mojón
leguario que nos indica la distancia a Oviedo: una legua y media.
Por Olloniego cruzaba este Camino de Santiago, luego transformado
en la carretera de Castilla; del segundo queda la llamada fuente
de los Llocos o de la arqueta, junto a la estación de tren,
a la que se atribuye el poder de enajenar el estado mental de todos
los que bebían. Dentro del remozado Olloniego, además
del conjunto del palacio de Quirós (palacio, torre y puente)
¿para cuándo su total rehabilitación?,
en el antiguo cementerio resta el ábside de la antigua iglesia
de San Pelayo, obra medieval de estilo románico que se mantiene
a duras penas. El mismo pueblo de Olloniego es rico en paneras con
bellos grabados en los casetones, algunos con la venera que homenajea
al Apóstol Santiago en su duro camino.
Sobre este pueblo domina el castillo de Tudela, en el lugar de Fócara,
hacia el que nos dirigimos desde Olloniego a La Mortera. De sus
restos, en pie no quedan más que unos muros, pero la tradición
es rica en noticias: de origen romano, según algunos, tenemos
noticias de su existencia por documentos de Alfonso III. Domina
el valle del Nalón y el Camino de Santiago, además
de regalarnos con una preciosa panorámica. Si también
lo deseamos, desde La Mortera nos dirigimos hacia el Picu Berrubia,
un lugar donde la mano del hombre dejó diversos restos en
forma de grabados en piedra, con una cronología de varios
milenios.
Enlaces
relacionados: Ayuntamiento
de Oviedo
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Para
comer
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Es
una zona con buenos merenderos, agradeciendo las visitas de
los ovetenses. San Esteban de las Cruces: El Torneru, parrilla
El Parráu, restaurante San Justo. Olloniego: bar Angelín,
Casa Mino, bar Trasgu, etcétera. |
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Para dormir
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Es
obligado pernoctar en Oviedo o en su defecto en Mieres como
lugares más cercanos. Por desgracia carecen de alojamientos
rurales, dada la cercanía de ambas poblaciones. |
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Para
ver
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Desde
Olloniego podemos realizar el Camino de Santiago a la inversa,
hacia Mieres tras subir el Padrún. También en
el Portazgo se desvía este camino hacia Oviedo, entrando
por San Lázaro y La Manjoya. |
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