No es ni lo más conocido ni lo más
apreciado por los historiadores y visitantes, ya que Gijón
carece de grandes obras religiosas, sean catedrales o monasterios.
Además, la devastación producida por la guerra civil
y la anterior Revolución del 34 han facilitado el olvido.
Éste es un pequeño viaje que ala vez se antoja como
un merecido homenaje para este patrimonio de todos. Nos detenemos
en la recientemente constituida autovía (parcial) de Porceyo,
que duplica la antigua carretera AS-18.
En esta localidad, nos desviamos a la derecha, en Cerca de Arriba,
frente a un gran restaurante conocido por todos gracias a sus boda
y ágapes multitudinarios. Se enclava la iglesia de San Felix
en un pequeño rellano, dentro del mundo rural gijonés,
en una isla rodeada de polígonos industriales. Se la considera
como de las más antiguas del concejo. De su fábrica
románica restan tan sólo dos portadas, tapadas por
el pórtico de la iglesia, y su cronología es de mediados
del siglo XII. En la otra margen del camino tenemos la desviación
a La Pedrera.
En esta localidad se alza el palacio de los
Rodríguez Sampedro, construido por el primer conde de esta
casa, título concedido por Alfonso XII. Dentro de la propiedad
se encuentran la portada románica de San Juan Bautista de
Mieres, que no puede ser visitada sin autorización. En el
templo parroquial de la Pedrera, amplia y blanca iglesia, se localiza
el ara de la vecina iglesia de Leorio, hoy en ruinas y muy cerca
de la vía verde de La Camocha. Este ara se fecha en el año
1051, y completa la visión de la iglesia de Leorio, que tenemos
el cementerio vecino. Formando parte de la capilla funeraria de
los Rodríguez Sampedro, los elementos reconstruidos de la
primitiva iglesia dan una nueva imagen a un panteón funerario
, como de templo bajito y trabado, poco estilizado y muy casero.
Por la carretera que baja desde el alto de La Madera, pasamos ante
la Escuela de Mareo y nos acercamos hasta Granda. En una carbayera
muy popular se encuentra el muy reconstruido templo parroquial,
donde el atrio guarda celosamente la lápida medieval perteneciente
a la desaparecida iglesia de Bahones y que cumplió 1.000
años en 1993. Nos acercamos hasta Caldones, situada a los
pies de la carretera a Siero (AS-248), donde una plazuela y jardín
infantil aguardan junto a un lujoso geriátrico que ocupa
la casa de los Vigil de Quiñones.
La
iglesia de San Vicente de Caldones, de imitación prerrománica,
sólo conserva la portada y el arco de triunfo, que goza de
fama entre los especialistas por la esmerada decoración,
a base de cabeza humanas y de aves. Por la misma carretera, cada
vez más lejos de Gijón, pasamos ante San Juan Bautista
de Fano. Aunque Jovellanos denominó con cierto humor el relieve
de la portada como "santuco feísimo", lo cierto
es que fue un priorato dependiente del monasterio de San Vicente
de Oviedo, y tristemente conserva la portada en no buen estado de
conservación. En Baldornó, todavía más
al Sur, camino de Siero, se encuentra uno de los mejores testimonios
del románico gijonés: Santa Eulalia de Baldornón,
de exterior bien cuidado, con buen campanario, fruto de su restauración
en 1956.
Tiene en su fachada una cabeza humana, un canecillo de la primera
iglesia y, en el interior, el arco triunfal, de época tardía
y forma apuntada. Ni son todos los que están ni están
todos los que son. Gijón ofrece ejemplares más importantes,
como Cenero, Ceare o San Miguel de Dueñas, pero eso será
otro día.
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PARA COMER
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| De todo y para
todos los gustos y paladares. Casa Oliva (La Pedrera), La Bombilla
(Caldones), Llagar Cortina (Castiello de Bernueces), Restaurante
La Carbayera (Granda). |
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PARA DORMIR
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| En Gijón
y sus alrededores no hay problema de hoteles, pensiones y alojamientos:
La Casona de Jovellanos, hotel Asturias, Patho´s, San Miguel,
etcétera. Aunque sólo existe esta casa de aldea,
debería haber más: El Torreón, Caldones.
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PARA VER
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| Muy cerca
de Baldornón se encuentra el valle de Rioseco, una travesía
que andando o en bicicleta nos acerca al mundo rural gijonés
tan perdido. Al final podemos ascender hasta el Monte Deva y
contemplar la visión de la gran ciudad. |
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